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Spazio Arquitect

Guía práctica

Remodelar una quinta en Alto Prado: qué se toca, en qué orden y con qué criterio

Qué se interviene de verdad en una quinta de Alto Prado, en qué orden y cómo se decide el gasto. Con una obra terminada en la zona como referencia.

Arq. Ronald Izquierdo · C.I.V. 313477

Una quinta de Alto Prado construida hace treinta o cuarenta años llega casi siempre en el mismo estado: la estructura sana y todo lo demás vencido. Eso no es una opinión sobre el gusto de la casa; es una descripción técnica, y es la que decide si conviene remodelar o construir de nuevo.

Esta guía es el orden con el que el estudio trabaja ese tipo de encargo, y el criterio con el que se reparte el dinero. Al final está una obra terminada en la zona, para que no sea un procedimiento en abstracto.

Primero se mide, y no se propone nada

Antes de dibujar nada se levanta el inmueble y se revisa el estado real de instalaciones y estructura. De ahí sale un alcance escrito: qué se toca, qué no se toca y en qué orden.

Este paso parece burocrático y es justo el que ahorra dinero. Un alcance acordado por escrito es lo que evita la conversación de mitad de obra —«ya que estamos, ¿y si…?»— que es por donde se van los presupuestos. Lo que se descubre en el levantamiento es casi siempre lo que no se ve: el tablero eléctrico, el estado de las tuberías, la humedad que entra por un detalle de cubierta.

El orden del gasto: lo que no se ve va primero

Con el alcance en la mano, el reparto del presupuesto tiene un orden que no es negociable, y va exactamente al revés de lo que apetece:

  1. Obra civil e instalaciones. Demolición selectiva de tabiquería, redistribución, refuerzos puntuales donde se abre un vano, y la sustitución completa de tuberías de aguas blancas y negras y del sistema eléctrico con su tablero. En viviendas de más de treinta años esto no es opcional.
  2. Cerramiento. Ventanería, ventanales corredizos y barandas. Es donde una casa antigua se delata y donde más cambia la percepción de valor.
  3. Cocina y baños. Los dos espacios que concentran instalación, mobiliario a medida y acabados. También los dos que más pesan al vender o alquilar.
  4. Acabados e iluminación. Pisos, revestimientos, carpintería y un proyecto de luz que se define en el plano, no con lámparas compradas al final.

Saltarse el orden tiene un coste concreto: una tubería que había que cambiar y se dejó para después obliga a romper una pared que ya está frisada, pintada y con el revestimiento puesto. Se paga dos veces el mismo metro.

Dónde vale la pena gastar en esta zona en particular

Alto Prado tiene una característica que cambia el cálculo: la vista es parte del inmueble. Una casa que mira al valle y lo tiene tapado con un antepecho macizo o un ventanal pequeño está desaprovechando el activo por el que se paga la zona.

Por eso, en una quinta de aquí, abrir el cerramiento hacia la vista suele devolver más que ampliar metros construidos. Ampliar es la partida más cara y la que menos plusvalía devuelve en una zona ya consolidada; abrir el frente cuesta una fracción y cambia la casa entera.

El mismo criterio aplica a la fachada. No hace falta rehacerla: hacen falta tres o cuatro decisiones que ordenen el conjunto sin tocar la estructura.

Cómo se ve esto terminado

La Quinta Edith es una vivienda de dos plantas en Alto Prado que llevaba años sin intervenirse, y es el ejemplo más claro de todo lo anterior: no se construyó nada nuevo.

En fachada, tres decisiones. Un zócalo de piedra natural en despiece horizontal que le da base al volumen, una franja blanca texturizada que limpia el frente y deja respirar los aguilones que ya estaban, y una línea de luz cálida bajo la losa que hace que la fachada siga existiendo de noche —que es cuando la mayoría de la gente llega a su casa.

Puertas adentro, la obra fue integral: redistribución, pisos, cocina, baños, carpintería, iluminación y ventanería. Los ventanales se ampliaron hasta el piso para que el salón mirara al valle, y la terraza se cerró con baranda de vidrio en lugar de antepecho macizo. Por la misma razón de arriba: en Alto Prado, tapar la vista es tirar dinero.

Qué hace falta para empezar

Tres cosas, y ninguna cuesta nada:

  • Fotos del espacio tal como está hoy. Del estado real sale el alcance.
  • Los metros cuadrados aproximados. Basta el orden de magnitud.
  • En qué plazo necesita resolverlo. Una obra con fecha se planifica distinto a una sin prisa.

Si tiene planos, mejor; si no los tiene, se levantan.

La prueba

La obra que lo demuestra

Ver la obra completa
La misma fachada terminada, con zócalo de piedra natural, iluminación bajo la losa y puerta de acceso blanca
Fachada de la Quinta Edith antes de la remodelación, con el friso sin terminar y el muro de bloques a la vista

Quinta Edith — Remodelación integral y obra civil. Alto Prado, Baruta — Caracas, 2024 – 2025. Arrastre la línea para comparar.

Preguntas frecuentes

¿Conviene remodelar o tumbar y construir de nuevo?

En Alto Prado, casi siempre remodelar. Las viviendas de la zona se levantaron hace treinta o cuarenta años con estructura de concreto que sigue sana; lo que está vencido es el cerramiento, las instalaciones y los acabados. Construir de nuevo obliga a pagar otra vez una estructura que ya existe y que no tiene nada malo. La excepción es la vivienda con daño estructural real, y eso se sabe con el levantamiento, no antes.

¿Por dónde se empieza si el presupuesto no alcanza para todo?

Por lo que no se ve: instalaciones eléctricas y de aguas. Es contraintuitivo, porque es la partida que nadie enseña a las visitas, pero es la única que obliga a romper lo que ya se hizo si se deja para después. Los acabados se pueden postergar; una tubería dentro de una pared recién frisada, no.

¿Cuánto cuesta remodelar una quinta en Alto Prado?

No hay una cifra por metro cuadrado que signifique algo, y por eso el estudio no la da por teléfono. En una construcción de treinta o cuarenta años lo que decide el presupuesto es el estado de lo que no se ve, y eso solo se sabe visitando. Lo que sí se puede decir antes de la visita es en qué orden conviene gastar, que es de lo que trata esta guía.

¿Hay que mudarse durante la obra?

En una remodelación integral, sí: se interviene el sistema eléctrico y el de aguas a la vez. Se puede hacer por etapas sectorizando la vivienda, pero encarece el trabajo y alarga el plazo. Es una decisión para tomar al principio, no a mitad de obra.

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